Episodio #219 - "SOS"

Emisión Original: 12 Abril 2006



Escrito por: Leonard Dick & Steven Maeda
Dirigido por: Eric Laneuville




Rose y Bernard han improvisado una despensa con unas tablas junto a su tienda en el campamento de la playa. Están colocando en ella la parte que les corresponde del cargamento de comida que lanzaron con un paracaídas.
Tienen una inmensa lata de judías verdes, otra de zanahorias y una tercera de maíz. Bernard deja una caja de cereales junto a ellas. Todos los productos tiene en logo de la Iniciativa Dharma.


Rose: Los cereales van a la izquierda, Bernard.

Bernard: ¿Así que todo esto no te molesta en absoluto?

Rose: ¿A qué te refieres?

Bernard: [Sosteniendo una lata de comida] Bueno... esto... [Coge una bolsa de patatas fritas] Esto...

Rose: ¿Por qué va a molestarme una bolsa de patatas?

Bernard: ¿No sientes curiosidad por saber de dónde ha salido todo esto? Porque actúas como si acabáramos de volver del supermercado.

Rose: Bueno, supongo que me educaron para no cuestionarme mis bendiciones.

Bernard: [Más enfadado cada vez] A mí me educaron para preguntarme por qué cae del cielo comida con extrañas etiquetas, Rose.

Rose: Bueno, cariño, sólo porque tienes un mal día no significa que tengas que gritar.

Bernard: [Enfadado y sin comprender la actitud de su mujer] ¿Un mal día? He tenido siete semanas de malos días. Al otro lado de la isla. [Comparando los estilos de vida de los dos grupos a lo largo del tiempo que han pasado en la isla] Tratando de seguir con vida para volver junto a ti. Pero aquí... Por amor de Dios, Rose, han construido una cocina en la playa. Se han rendido.

Rose no comprende a qué se refiere y sigue colocando en su sitio las diferentes latas y cajas de comida.

Rose: ¿Rendido? ¿Acerca de qué?

Bernard: Acerca de ser rescatados.


En el búnker la alarma está sonando y el contador señala dos minutos para introducir los números en el ordenador. Locke está sentado junto al monitor, intentando reproducir el diagrama que vio en las puertas de seguridad cuando las luces de emergencia se encendieron. Pero no consigue acordarse bien y tacha lo que ha dibujado, frustrado. El contador baja de 1:34 a 1:00 y la alarma suena cada vez con más fuerza. Locke cierra los ojos y parece quedarse dormido durante un segundo. Lleva la pierna entablillada y tiene las muletas apoyadas en la mesa junto a él.

Jack se asoma por la puerta al darse cuenta de que la alarma no deja de sonar.

Jack: [Molesto y refiriéndose al insistente sonido] ¿Vas a encargarte de eso?

Locke teclea los números en el ordenador de mala gana, pulsa el botón de ejecutar y el contador vuelve de nuevo a su posición inicial.


Jack se dirige hacia la armería.

Jack: [A Ana] ¿Cuándo fue la última vez que entraste a verle?

Ana: Hace un par de horas. Estaba durmiendo.

Jack: ¿Ha comido algo?

Ana: No. Han pasado dos días. Sin agua, sin comida, y sigue sin decir nada.

Jack: No sé tú, pero yo... me he cansado de esperar.

Jack abre la puerta y entra en la habitación para hablar con Henry. Parece a punto de saltar en cualquier momento.

Jack: [A Henry] He oído que has perdido el apetito. [Henry no dice nada] Vale, no hables. De todas formas nunca tuve tacto con los enfermos. Voy a cambiarte el vendaje del hombro. Si intentas algo... tendremos un problema. [Jack le quita la gasa que tenía en el hombro] Así que... Henry [Hace una pausa, dándose cuenta de que ni siquiera sabe cuál es su verdadero nombre. Se ríe] “Henry”. He estado pensando en algo que dijiste antes de que descubriéramos quién eres. [Refiriéndose a la herida] Esto te va a doler.

Se la desinfecta con un trozo de algodón mojado en alcohol y Henry respinga de dolor, pero no emite el menor sonido.

Jack: Sí, dijiste que si fueras uno de ellos nos conducirías a una trampa para capturar a nuestra gente, y forzar un intercambio de prisioneros. Nosotros por vosotros. [Le mira] Es una idea muy buena, Henry. Y como eres uno de ellos... pensé que esta era una buena ocasión para usarla. Voy a ir hasta la línea que se supone que no debemos cruzar y contarles que te tenemos. Y que si te quieren de vuelta, les va a costar. Y cuando nos devuelvan a Walt puede que todo esto haya merecido la pena.

Jack se dirige hacia la puerta para marcharse y Henry suspira.

Jack: [Volviéndose] ¿Has dicho algo?

Henry: Nunca te darán a Walt.


Flashback. Vemos una ciudad en invierno y un coche en mitad de una de las calles, atrapado en la nieve. Las ruedas giran y patinan, pero el vehículo no se mueve lo más mínimo. Rose está al volante.

Bernard: [Desde la acera, acercándose al coche] No apriete tan fuerte. Lo está enterrando más. Tiene que pisar el acelerador con suavidad.

Rose baja la ventanilla del coche, molesta.

Rose: Con el debido respeto, llevo toda la vida conduciendo con nieve. ¿Le importaría echarse atrás?

Bernard: Tiene que hacer que se balancee. No será capaz de...

Rose sigue pisando el acelerador a fondo, pero no consigue nada y termina por rendirse.

Rose: Voy a llamar al Club de Automovilistas.

Bernard: ¿Para que manden una grúa? Confíe en mí. Puedo hacerlo.

Bernard se sitúa detrás del coche para empujarlo.

Bernard: De acuerdo. Pise el acelerador con suavidad. Eso es. Lo está haciendo muy bien. Casi... Vamos, vamos, vamos.

El coche avanza un par de metros y Bernard pierde el equilibrio y cae de bruces sobre la nieve. Rose detiene el vehículo y se baja muy preocupada.

Rose: ¿Se encuentra bien?

Bernard: [Levantándose y sacudiéndose la nieve de la ropa] Ah, sí. Sí, estoy bien.

Rose: ¿Sabe? Habría terminado por salir.

Bernard: Oh sí. El mes de Julio está a punto de llegar.

Rose: [Riéndose] Gracias por ayudarme.

Bernard: Claro.

Rose: Por cierto, me llamo Rose.

Bernard: Oh... Bernard.

Ninguno de los dos parece saber cómo seguir con la conversación.

Rose: Bien.

Bernard: De acuerdo. Bien.

Bernard se dirige hacia su coche, que está delante del de Rose.

Bernard: Conduzca con cuidado, ¿vale?

Rose: Sí, sí, usted también. [Rose duda durante un momento y termina por tomar una decisión] Eh... eh... ¡Bernard!

Bernard se asoma por la puerta de su coche.

Bernard: ¿Sí?

Rose: ¿Puedo invitarle a una taza de café?

Bernard: [Sonriendo] Un café sería genial. Sí. De acuerdo.

Fin del flashback.


Bernard camina con paso decidido hacia la playa. Rose está junto a su tienda, ofreciéndole una caja de comida a Hurley.

Rose: Tuve que pelearme con la mitad del grupo para conseguirlas. Las he guardado para ti.

Hurley: Ni hablar, estoy a dieta. Nada excepto agua y pescado... [Un poco deprimido ante la perspectiva] Y agua y pescado.

Bernard llega junto a ellos.

Bernard: Hurley, ¿qué estás haciendo ahora mismo?

Hurley le mira bastante extrañado.

Hurley: Eh... ¿Hablando con tu esposa?

Bernard parece muy excitado y habla a toda velocidad, incapaz de contener su emoción.

Bernard: Vale. ¿Puedes buscar a Libby y reunirte conmigo donde empiezan los árboles, dentro de cinco minutos? Ah, y si puedes, también a Jin, Sun y Jenkins. Y al tipo de los yogures, el de los yogures congelados.

Hurley: ¿Neil?

Bernard: Sí, y Craig. Y a todos los que puedas reunir.

Rose: Bernard, ¿qué estás planeando?

Bernard: Tengo una idea. [Se marcha en busca de más supervivientes] Eh, Richard, Rolf, venid aquí. Tengo una gran idea.


Jack y Ana están hablando en el búnker. Él está guardando sus cosas en la mochila para la expedición en busca de los Otros.

Ana: No estoy segura de que intercambiar gente vaya con ellos.

Jack: [Refiriéndose a Henry] Hablar con él no nos ha llevado a ninguna parte, así que a lo mejor podemos conseguir algo por él.

Ana: ¿Quieres que vaya contigo?

Jack mira hacia la otra habitación, donde Locke sigue intentando reproducir el diagrama. Jack parece un poco preocupado por su actitud.

Jack: Tienes que quedarte aquí.

Ana le ofrece la pistola.

Ana: Tú la necesitas más que yo. Hazte un favor, hombre. [Preocupada] No vayas solo.

Jack: Muy bien.


Kate está en la playa, agachada junto a una serie de rocas y tratando de soltar un mejillón con ayuda de un cuchillo.

Sawyer: Ah. Así se hace. [Kate consigue soltarlo] Oh, mírate. [Intentando hacerse el gracioso y metiéndose con ella como de costumbre] ¿Eso son como cuatro en la última media hora? Deja que llame al libro Guinness.

Kate: [Molesta] ¿Necesitas ayuda o no? Porque tengo mejores cosas que hacer con mi tiempo.

Sawyer ve a Jack dirigiéndose hacia ellos.

Sawyer: Oh, qué día tan feliz... Ahí viene el doctor risitas.

Jack: Hola.

Sawyer: Hola.

Jack: Voy a volver a la selva a hablar con nuestro amigo, el de la barba. Para ver si podemos hacer un trato.

Sawyer: Ah, el viejo intercambio de prisioneros... [Sonriendo] Y vienes a invitarme porque quieres una pistola, ¿eh?

Jack parece bastante molesto de que Sawyer se dé tanta importancia y se apresura a sacarle de su error.

Jack: No vengo a invitarte a ti, sino a Kate. Y ya tengo una pistola, pero gracias por la oferta.

Sawyer: ¿Cómo demonios has conseguido una pistola?

Jack: [Sin ganas de hablar con él, y mucho menos de darle explicaciones] ¿Eso importa?

Kate: [Muy sorprendida de que Jack cuente con ella después de las cosas que han pasado entre ellos en los últimos días. Se pone de pie y coge su mochila] Iré a por mis cosas.


Bernard y un nutrido grupo de supervivientes están reunidos en la playa. Entre ellos se encuentran Sun, Jin y Claire, con Aaron en brazos. Bernard les está recriminando su actitud ante el problema en el que se encuentran. Su tono de voz refleja su incredulidad.

Bernard: Llevamos dos meses en esta isla. Dos meses. Y ya tenemos un depósito de agua y una despensa con comida. Y la gente se ducha en vuestro... búnker. ¿Os habéis olvidado de que nos estrellamos en esta isla? Es como si ninguno de vosotros quisiera volver a casa.

Claire: [Enfadada] ¿Cómo puedes decir eso? Por supuesto que queremos volver a casa.

Bernard: ¿Y entonces por qué no estamos haciendo nada?

Hurley: Colega, construimos una balsa. [Pausa] Que saltó por los aires...

Bernard: Vale. ¿Y qué estamos haciendo ahora? El cargamento de comida tenía un paracaídas, lo que significa que un avión lo lanzó. Lo que significa que hay otros aviones que vuelan sobre la isla. Así que vamos a construir una señal. Una señal muy grande en la playa. Para que si un avión pasa por encima o un satélite saca fotos desde ahí arriba... Vamos a asegurarnos de que saben que estamos aquí. Que saben acerca de nosotros.

Por alguna extraña razón Rose no quiere apoyar a su marido.

Rose: Tal vez deberíamos hablar primero con Jack.

Bernard: [Muy molesto por la sugerencia] ¿Por qué tenemos que consultarlo todo con Jack? Es decir, no es el presidente. Es un médico.

Rose: Tú eres dentista.

Los supervivientes se ríen y Bernard no parece muy dispuesto a dar un espectáculo discutiendo con su mujer en público.

Bernard: ¿Puedo hablar un segundo contigo? Vamos. [La coge por el brazo y los dos se alejan unos cuantos pasos] Cariño, sólo es una señal. No veo qué tiene de malo.

Rose: Lo malo es que les estás hablando de aviones y satélites, apareciendo de ninguna parte para salvarles.

Bernard: Sólo intento hacer algo. Quiero volver a nuestra vida.

Rose: Bueno, lo único que estás haciendo es dándoles falsas esperanzas.

Bernard parece muy herido por los comentarios de Rose. Ella debería estar de su parte, no contra él.

Bernard: [Molesto] Perdona. Tengo que construir una señal. [Vuelve junto al grupo] Muy bien... Quiero empezar ahora mismo. Ya hemos esperado bastante.


Flashback. Rose y Bernard están sentados en una mesa en un restaurante. Por la ventana podemos ver una impresionante vista de las Cataratas del Niágara.

Rose: Es increíble, ¿verdad?

Bernard ni siquiera se molesta en mirar por la ventana, pero le hace una señal a alguien que está detrás de Rose.

Bernard: Sí, es muy bonito.

Rose: No estás impresionado, ¿verdad?

Bernard: Sí.

Rose: ¿Qué tiene que hacer Dios para llamar tu atención?

Bernard vuelve a hacer una señal a alguien que se encuentra fuera de plano. De pronto escuchamos música.

Rose: Bernard, ¿qué estás haciendo?

Dos violinistas se acercan a la mesa donde se encuentran y comienzan a tocar. Bernard se levanta, se acerca a Rose y se arrodilla frente a ella.


Bernard: Rose, llevo cincuenta y seis años soltero. Y entonces te conocí. Y nos dejamos llevar por el ritmo, como si nos conociéramos desde siempre. Siempre había soñado con encontrar alguien como tú, pero había perdido las esperanzas de que pasara.

Rose: Bernard...

Bernard: Lo sé, lo sé. Sé que es una locura. Nos conocimos hace sólo cinco meses. Pero cinco meses es tiempo más que suficiente. Porque yo supe después de cinco segundos.... [Abre una cajita y en el interior hay un anillo de compromiso] Rose, te quiero. ¿Quieres casarte conmigo?

Rose: Bernard, me estoy muriendo. Estoy enferma. Y me estoy muriendo.

Bernard: [A los violinistas, en estado de shock] ¿Nos perdonan un momento, por favor?
Bernard se sienta de nuevo y le coge la mano mientras Rose le explica lo que le sucede.


Rose: Ha habido una remisión durante los últimos dos años. Pero ahora ha vuelto y esta vez no va a marcharse. Mi médico dice que me queda alrededor de un año. Puede que un poco más.

Bernard: [Tras una pausa] No has contestado a mi pregunta.

Rose: ¿Estás seguro?

Bernard: Estoy seguro.

Rose: Sí. Sí.

Fin del flashback.


Bernard se dirige hacia donde Eko y Charlie están ocupados construyendo algo. Hay montones de troncos cortados por todas partes.

Bernard: [A Eko] Duermes con alguien durante 48 días y ahora no llama ni escribe.

Eko: Hola, Bernard.

Bernard: ¿Qué estáis haciendo aquí?

Eko: Sólo trabajando.

Bernard: Bien, escuchad. He reunido un grupo de personas para construir una gran señal en la playa. Esperamos que un avión o un satélite nos vean. Nos vendría bien toda la ayuda que podamos conseguir, para construirlo.

Eko: Lo siento, estoy ocupado.

Bernard: ¿Charlie?

Charlie: Lo siento, Bernard, pero sólo tengo dos manos, ya sabes. Buena suerte.

Bernard: Bien. ¿Al menos puedo coger alguno de estos troncos? Nos vendrían...

Eko le interrumpe con frialdad. Está claro que no va a ayudarle en lo más mínimo.

Eko: Los estamos usando.

Bernard: ¿Para qué exactamente?

Charlie: Una iglesia.

Bernard: [Incrédulo] ¿Una iglesia?

Eko: Sí.

Bernard: Todo el mundo en la isla está construyendo algo. Yo intento que nos salven.

Eko: La gente se salva de diferentes formas, Bernard.

Bernard: Creo que me gustabas más cuando le pegabas a la gente con tu bastón.

Bernard se marcha muy decepcionado.

Charlie: [A Eko mientras los dos llevan uno de los palos sobre los hombros] A mí me gustas tal y como eres.


Locke escucha música en el búnker mientras intenta recordar el diagrama que vio en la puerta. Sigue muy frustrado porque no consigue reproducir los detalles. Entonces se levanta, coge las muletas y se dirige hacia la armería.

Locke: [A Ana] Tengo que hablar con él.

Ana: Jack tiene la pistola, así que la puerta se queda cerrada. Pero si quieres hablar con él, habla con él.

Locke: [A través de la puerta] Henry, ¿puedes oírme? [Golpea la puerta varias veces] Soy John, Henry. Henry, ¿introdujiste los números? ¿Pulsaste el botón o no? Henry. Necesito saberlo. Quiero que me contestes. [Gritando] ¡Contéstame! ¡Contéstame! ¿Me oyes?

Henry no dice nada, pero sonríe de forma siniestra.


Bernard está en la playa, arrastrando un montón de piedras hacia el grupo de gente que se ha reunido para ayudarle... Un grupo bastante más pequeño de lo que debía ser.

Bernard: [Asombrado] ¿Qué les ha pasado a todos? ¿Dónde está Craig? ¿Y el del yogur? [Nadie responde a la pregunta] Vale, muy bien, vamos a ello. Vamos a poner la señal a lo largo de toda la playa. Eso que significa que las letras tienen que ser muy grandes, de unos diez metros. Estas rocas negras harán un buen contraste con la arena.

Hurley se da cuenta de la enormidad de la tarea que les espera... y no parece muy feliz.

Hurley: Colega, vamos a necesitar muchas más rocas.

Bernard: [A punto de perder la paciencia] Sí, Hurley. Vamos a necesitar muchas más rocas. Hay un campo de lava a un kilómetro tierra adentro con montones de piedras. Vamos a traerlas en equipos de dos personas, así que formad parejas. Y yo empezaré a dibujar las letras en la arena. Vamos allá.

Hurley parece tener otros planes y sugiere un cambio.

Hurley: Eh... yo puedo dibujar las letras.

Bernard: Todo el mundo tiene un trabajo, Hurley. Yo hago mi trabajo y tú el tuyo.

Jin dice algo en coreano mientras gesticula con las manos. Tampoco parece muy contento con la parte que le ha tocado.

Bernard: ¿Qué? ¿Qué ha dicho?

Hurley: Creo que no le hace mucha gracia, traer las piedras desde tan lejos.

Bernard: Vale, bien, esto va a llevar algún tiempo. Pero si esto nos saca de aquí, ¿no merece la pena entonces? [A Jin] Ya sabéis, Roma no se construyó en un día. [Por supuesto, Jin no le entiende] Ah, no... tú no... Vale. Muy bien, vamos a empezar. Vamos allá.


Flashback. Un jeep avanza por una desierta y polvorienta carretera en Australia.

Rose: Nos hemos perdido.

Bernard: Que tú digas que estamos perdidos no significa que lo estemos, cariño. Sé exactamente dónde estamos.

Rose: Yo también. Conduciendo en círculos por en medio de ninguna parte. Por eso quiero ir a una playa para nuestra luna de miel.

Llegan a un pequeño pueblo con un par de edificios y algunas personas por las calles.

Rose: Gracias a Dios. Civilización. Bernard, vamos a preguntar por dónde es.

Bernard: Oh, no necesito preguntar por dónde es. Ya te lo dije, cariño, no nos hemos perdido.

Rose se da cuenta de que Bernard se trae algo entre manos.

Rose: Bernard, ¿qué pasa?
Bernard le da un folleto y varios recortes de periódico.


Bernard: [Sonriendo] Te he traído aquí... porque quería que vieras a este hombre. Se llama Isaac de Uluru y ha ayudado a cientos de personas. Ya sé lo que parece pero créeme, es completamente legal.

Rose no puede terminar de creérselo.

Rose: Bernard... ¿me has traído a un curandero?

Rose se baja del coche muy enfadada.

Bernard: Esto es verdad, Rose. Cuando le hablé a la gente acerca de tu situación recibí tres llamadas distintas recomendándole.

Rose: [Más molesta cada vez] ¿Mi situación? ¿Para esto querías venir a Australia? ¿Para traerme a ver a un majareta?

Bernard: [Ofendido] No, no lo es. Rose, hice una donación de diez mil dólares para conseguir que nos viera. Normalmente...

Rose: [Grita muy enfadada] ¡Yo no te lo pedí! Es sólo... Bernard... Ya he hecho las paces con lo que me está pasando.

Bernard: Bueno, yo no. No puedo quedarme sin hacer nada, Rose. Yo no soy así. No soy así. Tengo que intentarlo. ¿Lo intentarás tú, Rose? Por mí.

Fin del flashback.


Rose está colocando sus cosas en su tienda mientras Bernard habla con Sawyer en el fondo. Sawyer lleva una enorme hoja de palmera al hombro.

Bernard: Si tienes tiempo para arreglar tu choza entonces tendrás tiempo para mover unas piedras. Vamos. Tu ayuda me vendría bien.

Sawyer: ¿Qué pasa, tienes problemas sindicales abajo en la fábrica de arena, Norma Rae?

Bernard: Vamos, Sawyer. Necesito tu ayuda. ¿Qué me dices?

Sawyer coloca otra hoja de palmera en el techo de su refugio.


Sawyer: Digo... Pasadena.

Bernard se acerca a Rose, que está junto al depósito de agua. Parece muy enfadado.

Bernard: Bueno, espero que estés feliz.

Rose: ¿Sobre qué?

Bernard: Esta mañana tenía a quince personas que querían construir la señal, y ahora sólo me quedan cuatro.

Rose: ¿Y eso es culpa mía?

Bernard: Al menos esperaba que me apoyaras. Pero tenías que ir y atacarme.

Rose: ¿Te has parado a pensar que la razón de que la gente se vaya es porque tienes un problema de dirección?

Bernard: ¿Qué es lo que te pasa, Rose? Sólo intento hacer algo.

Rose: Eso es exactamente. Tú siempre intentas hacer algo. ¿Por qué no dejas que las cosas pasen?

Bernard: Si no tuviera que hacer siempre algo, tú no estarías aquí.

Rose le observa durante unos segundos antes de coger sus cosas y marcharse.


Jack y Kate caminan por la selva buscando a los Otros. Kate trata de empezar una conversación.

Kate: Me siento halagada.

Jack: ¿Sí? ¿Por qué?

Kate: Porque preferiste venir conmigo que con Sawyer.

Jack: [Sonriendo] Se le pregunté primero a Sayid pero... me dijo que no. Y sólo te lo pedí porque no te quieren. [Kate no parece muy segura de si está hablando en broma o en serio] Te cogieron y te apuntaron con una pistola. Podrían haberte retenido, pero no lo hicieron. Y a mí tampoco me quieren, la verdad.

Kate: Bienes dañados. Nosotros dos.

Jack se detiene y se vuelve para mirarla. Los dos se observan durante un momento y Kate sonríe. Entonces Jack se da la vuelta y sigue caminando sin decir nada más. Kate parece bastante decepcionada. Otra oportunidad perdida.
Kate baja la vista y descubre algo entre la hierba. Es... una vieja muñeca vestida con un traje rosa. Se acerca para examinarla.


Kate: ¿Qué es eso?

Jack se vuelve y se da cuenta de cuáles son las intenciones de Kate.

Jack: ¿Kate?

Kate: Es una muñeca.

Kate se agacha para cogerla y Jack echa a correr hacia ella para tratar de impedírselo.

Jack: Espera, espera, no... No, no...

Cuando Kate coge la muñeca vemos que tiene una cuerda atada a la espalda. Jack salta sobre Kate en el mismo momento en que la trampa se activa y una red los atrapa a los dos, dejándolos colgados de un árbol, cara con cara y sin apenas sitio para moverse.


Kate: Lo siento.

Los dos giran las caras e intentan disimular, intentando que sus labios no se toquen.

Jack: ¿Estás bien?

Kate: Sí.

Jack: [Sonriendo] Oh, bien. Así que puedes oírme. [Refiriéndose a la trampa] No es de los Otros.

Kate: No, no es lo bastante sofisticada. Debe ser una de las trampas de Rousseau. Con suerte no estará muy lejos de aquí.

Jack: Pueden pasar semanas antes de que aparezca.

Jack intenta bajar el brazo que tenía alrededor de Kate.

Kate: ¿Qué estás haciendo?

Jack: Intento coger la pistola. [La postura en que se encuentran no le permite echar la mano hacia atrás] No puedo pasar el brazo.

Kate: Vale, déjame a mí.

Kate le pone el brazo alrededor de la cintura y le sube la camiseta para coger la pistola que lleva en la parte de atrás de los pantalones. Sus manos le acarician la piel de la espalda durante unos segundos.

Kate: Muy bien. Lo siento. No quiero dispararte. Vale.

Jack: ¿La tienes?

Kate: Vale. ¿Preparado?

Jack: Sí.

Kate finalmente consigue hacerse con la pistola.

Kate: La tengo, la tengo, la tengo. Oh, bien. Vale, la tengo.

Jack: Oh, bien. Ahora, dame la pistola.

Kate: [Empuñando el arma con la mano derecha] ¿Por qué? ¿Para qué?

Jack indica el punto donde la cuerda está sujeta al suelo.

Jack: Voy a intentar dispararle a la cuerda. [Kate saca la pistola entre los agujeros de la red y apunta] Oh, eh, eh, eh.

Kate: Yo soy mejor tirador que tú.

Jack: [Riéndose] Oh, ¿de verdad?

Kate: Sí, te lo dije. Crecí cazando con mi padre. [Se tapa uno de los oídos con la mano mientras dispara... y falla] ¡Maldita sea!

Jack: Bueno, al menos sabrán dónde estamos. Okay, ahora dame la pistola.

Kate: ¿Vas a desperdiciar otra bala?

Jack: [Riéndose] No te preocupes. Todavía nos quedan trece más para dispararnos el uno al otro. Vamos.

Kate le da la pistola.

Kate: Bien. De todas formas tu tienes un ángulo mejor que yo.

Jack: Oh, esa será tu excusa cuando yo lo consiga.

Kate: Cuando tú lo consigas.
Jack se ríe, saca el brazo por uno de los agujeros, apunta, dispara... y la red cae al suelo... por supuesto. Jack aterriza de espaldas en la hierba, con Kate encima de él.


Kate: Buen tiro.


Bernard llega a la playa con un nuevo cargamento de rocas negras y encuentra a Jin trabajando en la S de la señal de socorro. Y no le gusta lo que está viendo.

Bernard: No, no, no, no. ¡Lo estás haciendo todo mal! Te dije que tres filas. Tres... para que puedan verlo desde el aire.

Levanta tres dedos y luego se señala los ojos y el cielo, para que Jin pueda entenderle.

Jin le contesta en coreano. Parece bastante molesto por la actitud de Bernard.

Bernard: [Indicando de nuevo] ¡Tres filas! ¿Es tan difícil?

Jin le contesta en coreano, extendiendo tres dedos de la mano.

Bernard: [Resoplando] ¿Tengo que hacerlo todo yo?

Se dirige hacia las piedras para arreglarlo.

Jin vuelve a contestarle en coreano. El sentido es claro: “Si no te gusta cómo lo hago entonces puedes hacerlo tú solo”. Se da media vuelta para marcharse.

Bernard: [Le sigue] No, no, no. No, Jin. No, espera. [Jin se para] Por favor... Sólo quiero llevar a mi mujer a casa. Rose. Quiero llevar a Rose a casa.

Jin: Lo siento.

Se va, dejando a Bernard solo en la playa con su señal.



Vemos las muletas en la arena y a Locke sentado junto a ellas, mirando hacia el océano. Rose se acerca a él.

Rose: Estás en mi sitio.

Locke: Puedo moverme.

Rose: [Sonriendo] ¿Puedes?

Locke: Oh, eso tiene gracia.

Rose: [Se sienta junto a él] Supongo que tu sentido del humor quedó atrapado bajo la puerta, con la pierna.

Locke: He visto a tu marido andando por la selva, llevando piedras.

Rose: Está construyendo una señal en la arena para que los satélites la vean. Ese hombre no sabe la diferencia entre un trabajo y un trabajo de tontos.

Locke: Bueno Rose, muchos de nosotros tampoco.

Rose: ¿Qué estás haciendo aquí abajo, John? No recuerdo la última vez que te vi fuera del búnker.

Locke: Se acabó el búnker.

Rose: Oh, ahora estás frustrado. Dentro de nada te quitarán esa tablilla y estarás corriendo de nuevo por la isla.

Locke: Hmm. Pero Jack dijo que por lo menos serían cuatro semanas.

Rose le observa con expresión de complicidad.

Rose: Pero cariño, tú y yo sabemos que no será tanto tiempo.

Se miran durante unos segundos sin decir nada, antes de volver la vista hacia el mar de nuevo.


Flashback. Una mujer acompaña a Rose hasta una habitación.

Mujer: Por aquí, Rose. Por favor, póngase cómoda. Isaac estará con usted enseguida.

La habitación está llena de muletas y andadores, colgando del techo, apoyados en las paredes...
Los muros están cubiertos de fotos y notas de agradecimiento a Isaac, de todas aquellas personas a las que ha logrado curar. Rose se acerca para examinarlas de cerca y entonces Isaac entra en el cuarto.


Isaac: Usted debe ser Rose. ¿Por qué no se sienta?

Rose toma asiento en la mesa que hay en el centro del cuarto.

Rose: [Escéptica] ¿Y... cómo funciona esto? ¿Me siento aquí y usted canta? O, eh... ¿Reza o qué?

Isaac se sienta frente a ella.

Isaac: Hay algunos lugares con una gran energía. Sitios en la tierra, como aquel sobre el que estamos. Puede que la energía sea geológica, magnética. O puede que sea alguna otra cosa. Y, cuando es posible, yo canalizo esa energía y se la doy a los demás. ¿Puedo?

Coloca las manos a ambos lados de la cara de Rose y cierra los ojos para concentrarse mejor. De pronto algo parece preocuparle y abre de nuevo los ojos, asustado.


Rose: [Ligeramente alarmada] ¿Qué? ¿Qué... qué pasa?

Isaac: Lo siento. No puedo hacer nada por usted, Rose.

Rose parece decepcionada y resignada al mismo tiempo.

Rose: No esperaba que pudiera.

Rose se acerca a la ventana y ve a Bernard hablando con una niña que lleva muletas y un ramo de flores en la mano.

Isaac: No es que no pueda curarse. Como le dije, existen diferentes energías. Este no es el lugar indicado para usted.

Rose: ¿Dónde está el lugar indicado?

Isaac: Ojalá lo supiera. Le devolveré la donación a su marido.

Rose: No. Voy a decirle que me ha curado. Voy a decirle que me ha curado.


Kate y Jack siguen avanzando por la selva. Llueve con fuerza y los dos están empapados.

Jack: ¿Qué quisiste decir?

Kate: ¿Qué?

Jack: En la red. Dijiste que los Otros eran sofisticados.

Kate: Eh... [Dudando si contárselo] La semana pasada, cuando el niño se puso enfermo, Claire y yo fuimos a la selva y, eh, encontramos otro búnker.

Jack se vuelve para mirarla, poco menos que escandalizado.

Jack: ¿Qué?

Kate: Como una estación médica. No había nada que pudiéramos usar. Se lo habían llevado todo, pero... Encontramos unas taquillas. Dentro había ropa, usada y muy sucia. Estaban en perchas, como... como disfraces, ¿sabes? Y había una bolsa con maquillaje... y una barba postiza.

Jack: ¿Cuándo pensabas contármelo?

Kate: [A la defensiva] Cuando decidieras dejarme ser parte del club otra vez. [Jack sigue andando] ¿Qué? Puedes tener encerrado a uno de ellos en el búnker, durante una semana, y no decir nada. Pero entonces, cuando yo...

Llegan a un claro y Jack se para en seco.

Jack: Estamos aquí.

Kate: ¿Estás seguro? Yo...

Jack: [Señala hacia un lado] Ahí es donde dispararon a Sawyer. [Señala hacia otro] Y aquí donde te empujaron y saliste de los árboles con una bolsa en la cabeza. [Señala de nuevo] Y aquí es donde yo... Donde tiré mi pistola. [Gritando] ¡Eh! ¡Eh, he vuelto! ¿Dijiste que nos estabais vigilando? ¡¿Me oyes?! ¡Tenemos a vuestro hombre! ¡Si le queréis de vuelta vais a tener que venir aquí! ¡Salid!

Kate: ¡Jack!

Jack: [Gritando en dirección a los árboles] ¡Sé que estáis ahí! ¡Sé que podéis oírme!

Kate: Jack, no están aquí.

Jack: ¡Me quedaré aquí hasta que habléis conmigo! ¡Justo aquí!


Bernard sigue en la playa, colocando las rocas sobre las letras que hay dibujadas en la arena. Rose se acerca a él con un cuenco en una bandeja, tapado por un trozo de tela.

Rose: Te he traído la cena.

Bernard: Gracias. Puedes dejarla ahí.

Rose: [Mirando alrededor] ¿Dónde están todos? [Bernard la mira] Te debo una disculpa.

Bernard: No tienes nada de lo que disculparte. Es culpa mía, que esté aquí solo.

Rose: No me estoy disculpando por eso. Te mentí. En Australia. Isaac... no me curó. No hizo nada.

Bernard se niega a creerla. Se pone de pie y se acerca a ella.

Bernard: Por supuesto que sí. Estás... estás...

Rose: Bernard... no me curó. Pero eso no significa que no me haya curado.


Flashback mientras escuchamos a Rose hablando con Bernard en la isla. Estamos en el aeropuerto de Sydney y los pasajeros esperan para embarcar en el vuelo 815 con destino a Los Ángeles. Rose y Bernard están sentados en una de las zonas de espera.

Rose: Cuando estás enferma y tienes algo dentro de ti que no debería estar allí, puedes sentirlo.

Bernard saca los billetes de avión de la bolsa, se levanta y habla con Rose antes de marcharse a hacer alguna gestión o algo. Ella le sonríe. Fin del flashback.


Rose: Y después del accidente, ya no lo sentía. Al principio creí que sólo era por el shock. [Rose y Bernard en la isla] Pero no. Es este sitio.

Bernard: Pero... dijiste que Isaac te curó.

Rose: Te dije eso para que no pasaras todo el tiempo que nos quedaba tratando de hacer algo.

Bernard: [Incapaz de aceptarlo] Eh... Rose, podría ser otra remisión. ¿Cómo sabes que no fue Isaac quien te curó?

Rose: Bernard...

Bernard: ¿Cómo sabes que él no te curó?

Rose: Lo sé. Lo sé.


Flashback. Estamos de nuevo en el aeropuerto de Sydney. Rose está sentada sola en una de las butacas y rebusca dentro de su bolso tratando de encontrar algo.
Entonces un frasco de medicinas se le cae al suelo y rueda varios metros. Locke se acerca a ella, lo recoge y se lo da con una sonrisa. Va sentado en su silla de ruedas.


Locke: ¿Son suyas?

Rose: Gracias.

Locke: De nada.

Fin del flashback.


Rose y Bernard siguen hablando en la playa.

Rose: Confía en mí. Lo sé.

Bernard: No quieres que nos rescaten, ¿verdad? Piensas que si te vas de aquí... Volverá. Y si tú no puedes irte... Entonces yo tampoco. No nos iremos nunca, Rose.

Se abrazan llorando.

Bernard: Me ofrecería a deshacer la señal, pero... No hemos avanzado mucho.

Vemos el SOS dibujado en la arena. Apenas si hay algunas piedras negras en la última de las S.


Locke está escuchando música en el búnker cuando Ana se acerca a él.

Ana: Hola.

Locke: Hola.

Ana: He apretado tu botón.

Locke: No es mi botón.

Ana: ¿Adónde has ido?

Locke: Tenía que... estirar las piernas.

Locke se dirige hacia la otra habitación y se sienta en la mesa junto al ordenador. Coge un boli y un trozo de papel, para tratar de reproducir el diagrama una vez más. Esta vez parece tener las ideas más claras y comienza a dibujarlo sin titubear. Sonríe.


Vemos un montaje con diferentes escenas.

Charlie y Eko trabajando en la iglesia que están construyendo.

Jin y Sun están acostados en su tienda. Él le acaricia el vientre y sonríe.

Claire está jugando con Aaron.

Hurley hace sombras chinescas para Libby. Ella se ríe a carcajadas.

Sawyer está solo en su refugio comiendo cuando Vincent se acerca a él. Durante un momento parece a punto de mandarle a paseo, pero finalmente le da un trozo de comida y le acaricia.

Rose y Bernard juntos, cogidos de la mano.


Kate y Jack están sentados junto a una hoguera en la selva. Ella parece de lo más aburrida.

Kate: ¿Cuánto vas a esperar, Jack?

Jack: Hasta que tenga voz de nuevo. Entonces gritaré un poco más.

Kate: A lo mejor no pueden oírte.

Jack: Pueden oírme.

Hay una pausa.

Kate: [Sin mirarle] Siento haberte besado.

Jack: Yo no.

Los dos se miran durante un momento como si fueran a besarse de nuevo, pero entonces escuchan un ruido, alguien moviéndose entre los árboles. Los dos se ponen de pie para averiguar qué está pasando y Jack saca la pistola. La persona se dirige hacia ellos llevando una antorcha encendida, y parece muy asustado.
Cuando llega junto a ellos se desploma a sus pies, exhausto. Le dan la vuelta.

Kate: Michael.




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Traducción: gwedynn



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